Liibook… Comunidad de autopublicación gratuita

Ya sea un poema de 20 palabras o una novela de 500 páginas, todo el que haya escrito un algo que quiera dar a conocer puede hacerlo a través de Liibook, una herramienta de auto-publicación creada en 2009 por el diseñador argentino Federico Roma. “Empecé solo: como diseñador gráfico, siempre me dediqué a trabajar en Internet, y veía que existían herramientas que les permitían a los músicos y a los fotógrafos distribuir sus obras, y nunca encontraba nada para autores: si quería un libro tenía que ir a buscarlo a una librería tradicional”, cuenta el emprendedor cuya idea tuvo reconocimiento: fue finalista, e incluso ganó, varias competencias de planes de negocios como Naves, INNOVAR y Wayra (Telefónica) entre 2010 y 2011, cuando se terminó de conformar la sociedad junto a Sebastián Micha eIgnacio Roizman.
“A partir de esas cosas que pasaron le pudimos dar un empujón y ahora estamos funcionando”, contó Roma a Ñ digital. La plataforma, que se caracteriza por borrar por completo a los intermediarios entre el autor y el lector, ya supera los 5500 usuarios en toda Latinoamérica, España, Francia, Inglaterra y los Estados Unidos. El funcionamiento, muy parecido a una comunidad de lectores online, está muy bien explicado en el video que acompaña este artículo: crear un usuario, subir la información y decidir qué precio el autor quiere recibir a cambio, monto del que obtendrá el 100 por ciento. Tiene además un catálogo de más de 7000 obras publicadas, mejor dicho, auto-publicadas: “El autor ya no tiene la necesidad de que nadie lo acepte sino que dice: ‘acá está mi libro, vamos a ver cómo lo distribuyo y cómo lo comercializo’”.
-¿Cómo fueron los comienzos? ¿Con qué libros empezó Liibook?
-Los primeros autores fueron amigos y conocidos. Como no teníamos dinero para publicidad, invitábamos a algunos que sabíamos que le gustaban las letras, para que lo probaran y nos dijeran en qué podemos mejorar, pero en un círculo cerrado. Después fue expandiéndose solito: estos amigos que escribían se lo empezaron a pasar a sus compañeros de trabajo, de facultad y comenzamos a conocer a otra camada de escritores. Hay un espectro muy grande de gente que escribe y como la comunidad es libre, no ponemos límites, hay cuentos que escribió un chico 12 años en Santiago del Estero y está Elizabeth, una chica que ya publicó siete libros, que el año pasado vendió más de 100 mil libros en España, y abandonó su editorial diciendo: “Yo me largo a hacerlo sola porque no necesito todo esto”.
-¿Y cuáles son los planes, los objetivos?
-Apostamos a que cada vez haya más autores auto-publicándose, más autores con trayectoria, con reconocimiento, y nos gustaría que siga para ese lado, que la calidad del contenido sea muy diversa y que haya cada vez más autores conocidos.
-¿Tienen algún plan para lo que se conoce como el rol del editor?
-Sí, desde luego que en algún momento creo que vamos a tener una especie de “Los elegidos de Liibook”. Pero también en otro momento pensamos que quizás el autor necesita ayuda, necesita editar, pero no podemos contratar a un editor para pasarle el libro que el autor necesita: sin promoción se registran 20 personas por día, a veces entran más de 150 personas, y eventualmente voy a necesitar un galpón lleno de editores para poder satisfacer toda esa demanda. A partir de eso, en lo que más estamos pensando es otra mecánica por la cual podamos contactar a esas personas, tanto autores como editores como ilustradores de tapa, correctores, traductores: que todos los eslabones de la cadena tradicional puedan ingresar y participar de la forma en que lo deseen.
-Ustedes aportarían la plataforma para esos intercambios, serían una especie de red social…
-Usamos mecánicas sociales, pero tuvimos un conflicto con Facebook por el cual no podemos decir que somos una red social. Nos gusta más considerarnos una herramienta de auto-publicación. Los usuarios se siguen como en Twitter, por ejemplo. Entre los autores hay gente a la que seguís y gente que te sigue, y cada vez que hacés algo le podés contar al resto. Hay mecánicas sociales pero el sitio es más parecido a Youtube que otra cosa.
-¿Sólo ofrecen e-books?
-Por ahora sí, desde la Feria del Libro tenemos una alianza con Bibliográfica, nuestros sistemas van a integrarse y el lector va a poder comprar el libro y descargarse la versión digital, o cubrir el costo de impresión más el envío y que le llegue el libro a la casa.
-¿Cuánto de ese precio cobra el autor finalmente?
-El autor siempre cobra el precio de venta, el costo de producción lo cubre el lector. Comprás el libro, comprás el acceso a ese contenido, la forma en que lo consumas es gratis en formato digital y si querés en papel hay que pagarlo, porque no hay forma de imprimir gratis, lamentablemente. Con el digital es otra cosa: el sistema está automatizado de tal forma que se toma la información de una base de datos, se arma el e-book según el formato que elija (se puede bajar en PDF o mobi).
-Hacen concursos literarios, ¿con qué criterio eligen los jurados?
-Constantemente hay concursos abiertos, de temática libre, como uno muy exitoso de cuentos cortos, en los que pueden participar autores de cualquier parte del mundo (una vuelta el premio fue un Nook, un lector de tinta electrónica). Pero los concursos tienen una mecánica distinta, particular, porque no tenemos un jurado: no queremos ponernos con el dedo a decir que éste es mejor que el otro, son los lectores los que eligen, a través un sistemita de cinco estrellas con el que votás o le dejás un comentario. Si el usuario te sigue, podés enviarle un mensaje privado.
-¿Por qué creés que algunos autores con una trayectoria o incluso una editorial eligen publicar algunos de sus textos en este tipo de formato?

-Nosotros lo pensamos de esta manera: cualquiera puede ser el próximo Borges. No es algo que una empresa necesite definir. Antes, era obvio que una editorial tradicional necesitaba filtrar a qué autores iba a publicar porque la inversión que hacía era muy grande. Pero hoy ya no hay esa necesidad y poner ese límite nos parece un desperdicio, desde cualquier lado pueden aparecer escritores. Seguramente quien esté más instruido va a tener mejores oportunidades… Así, por ejemplo, los autores se van formando una reputación dentro del sitio en base a cómo suben el material, si está corregido, si tienen faltas de ortografía, si es una obra de cien palabras que quieren cobrar 10 dólares, ese tipo de cosas hacen de la imagen del autor. Al principio era un caos, todo el mundo hacía cualquier cosa y de pronto comenzó a estabilizarse solo. Ahora los autores saben que tienen que subir una tapa, que hay una determinada forma de dirigirse para responder comentarios. Es muy interesante lo que pasa dentro de la comunidad.
-¿No es tentador comenzar a cobrar por esos servicios extra?

-Por eso te decía que no lo vamos a ofrecer nosotros sino contactar a los que ofrecen esos servicios, para que se los puedan ofrecer directamente al autor. Deliberadamente, no buscamos armar una cadena como la que había antes: autor, editorial, sino una especie de sistema solar, donde el autor y el lector están en el centro y orbitan alrededor editores, diseñadores, según la necesidad que tengan lo van a poder contratar.
-¿Cuál es a tu criterio el mejor título que tienen?

-Hay una serie de cuentos de un argentino que se llama Camilo Fernández, que me gustan mucho. Y hay otra chica de seudónimo Anita que publica cuentos para mujeres que en realidad son muy graciosos, hay varias cosas. Lo que más gracia nos causa es que, en general, se trata de gente que no ha estudiado letras pero les llueven elogios o pedidos de descargas de libros.
-¿Y qué se baja más, lo que más circula?

-Lo que más se consume son obras cortas: cuentos cortos, ensayos, artículos, y creo que está dado un poco por la limitante que tiene el lector para consumir ese contenido: leer una obra de 200.000 palabras como una novela frente a la pantalla de la computadora es difícil; además son pocos quienes tienen un lector de libros electrónicos, un Kindle, un Nook así que lo que más salen son esos cuentos.
-Igualmente, es un mercado que está creciendo mucho…

-Es que ofrece muchísimos beneficios. Pensá que entran dos mil libros en un aparatito chico que no pesa nada; a un chico de siete años le sacás 20 kilos de libros de la espalda y el mismo contenido educativo lo podés tener en una escuela rural en Jujuy como acá. El beneficio del libro electrónico es enorme: nunca antes la posibilidad y el éxito estaban tan abiertos como ahora.

Fuente: Clarin

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