Mercadillo de la plaza de San Francisco (Zaragoza)

Como cada domingo, desde hace más de dos décadas, se instalan cerca de 25 puestos dedicados al coleccionismo en la zaragozana plaza de San Francisco, junto al Colegio Mayor Universitario Cardenal Xavierre. Antiguamente, varios de estos coleccionistas se ubicaban en el rastro que había junto al Mercado Central.

En este mercado al aire libre se pueden adquirir objetos de coleccionismo desde un euro: minerales, billetes, cromos… en sus puestos hay muchos tesoros por descubrir.

Gabriel Villuendas vende libros de viejo y películas desde hace doce en esta plaza. Es un activista cultural, inmerso en todo tipo de actividades artísticas. La afición le viene de familia: su padre era anticuario, tallista, dibujante y escritor; y su bisabuelo, natural de Albalate del Arzobispo, ganó el Premio Nacional de Jota en 1904.

Conoce muy bien el mundo de las antigüedades y colecciona alfileres de corbata, monedas incusas, dedales, anillos curiosos, llaveros de plata…,y además regentó una librería de lance. Villuendas es un alma inquieta, siempre en ebullición. Actualmente es colaborador en el programa de Aragón TV ‘Sin Ir más lejos’  y en la emisora Radio Mai.

Objetos exclusivos
Fermín regenta un puesto de objetos relacionados con la Guerra Civil donde se pueden encontrar sellos, postales, documentos de censura militar o propaganda política de la época.

“Lo que tenemos aquí no se encuentra en El Corte Inglés”, bromea Fermín, que lleva desde los doce años en el mundo del coleccionismo.

En otras paradas también es posible encontrar colecciones de chapas, minerales, recortables, joyas antiguas o vasos de marcas de cerveza. Algunos de estos integrantes del mercado vienen de Barcelona, Gerona o Tudela para vender en la plaza.

Un puñado de monedas
Uno de los puestos de referencia es el de José Luis. Este experto en numismática vende algunas de sus piezas in situ, y muchas más en internet. Entre las curiosidades que ofrece hay monedas de curso legal, como las de 3 euros, que circulan en Eslovenia; las de 2,50, en Portugal; o las de 5 euros, en Finlandia.

Entre los que ya no circulan, hay billetes de cien pesetas con las efigies de Manuel de Falla y Gustavo Adolfo Bécquer que todavía pueden canjearse en el Banco de España. José Luis atesora monedas de todas los rincones del mundo y de varias épocas, como las de Alemania tras la Primera Guerra Mundial. En este periodo también existió lo que se conoce como moneda de necesidad, que era dinero que se imprimía y se fabricaba al margen de la moneda oficial, ante la imposibilidad del Estado de emitir más efectivo.

En este puesto también se puede uno sentir un falso millonario adquiriendo un billete de 50.000.millones de dólares. “Con esto no cogerías ni el autobús”, aclara José Luis. Es un billete de la República de Zimbabue, aunque en la actualidad sus dólares han sido sustituidos por los norteamericanos como moneda oficial.

Nunca es tarde para iniciarse en el mundo del coleccionismo. Y lo mejor, es que es un afición que se mantiene de por vida. Basta con acercarse a la plaza de San Francisco un domingo para comprobarlo.

Fuente: Heraldo

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