El libro como obra de arte

Sostenía la escritora estadounidense Harriet Beecher Stowe, autora entre otros títulos de La cabaña del tío Tom, que los libros no se han hecho para servir de adorno. “Sin embargo, nada hay que embellezca tanto como ellos en el interior del hogar”, apostillaba. Muchos libros son considerados, con razón, verdaderas obras de arte. Su mismo concepto sirve además como fuente de inspiración para cada vez más autores. Es el caso del denominado libro de artista. Luis Barrios, responsable de la empresa Encuadernaciones Lumar, de Errenteria, lo define así: “El libro de artista no es un libro de arte, sino que es una obra de arte en sí misma”. Cristina de la Fuente, directora de la galería Arteko de Donostia, añade: “Es como un diario íntimo. La mayoría de los artistas posee un libro donde recogen sus bocetos, apuntes e ideas. Este es un material fundamental porque guarda la esencia de la cual surgirán proyectos artísticos interesantes”.

Sin embargo, el concepto de libro de artista no se limita a un diario o cuaderno de viaje, sino que sus posibilidades son ilimitadas. “La creatividad juega un papel fundamental en el libro de artista, el autor se siente muy libre a la hora de llevar a cabo sus creaciones”, asegura De la Fuente.

“El libro convencional se convierte en una referencia simbólica que inspira al artista para construir una obra de arte que no tiene por qué parecerse a un libro de papel, es más, puede que ni siquiera esté hecha de papel ni contenga palabra alguna”, explica Barrios. Defiende que en el libro de artista cabe “todo lo que uno pueda imaginar”. Para empezar, puede tratarse de una obra única, realizada por un solo artista de principio a fin. Por ejemplo, un libro de artista pleno es aquel caligrafiado por el propio autor y cuyos materiales -papel, cartón, etc.- también han sido creados por éste.

De igual modo, los libros de artista también pueden adquirir un carácter plural y ser realizados de manera colectiva entre varios artistas de disciplinas diferentes. La treintena de libros de artista que realizó Eduardo Chillida encajaría por ejemplo en esta categoría. “Chillida es el autor vasco más prolífico en esta materia. Solía colaborar con otros artistas; mientras él construía el libro -donde acostumbraba a plasmar sus grabados y otras creaciones-, poetas y escritores aportaban la palabra escrita”, comenta Barrios.

Realizado de manera individual o colectiva, el libro de artista abarca tantas modalidades artísticas -música, pintura, escultura, literatura- como materiales y técnicas posibles. “Más allá de simular la hechura convencional de un libro de papel, puede ser una obra construida a partir de materiales como plástico, metales preciosos, maderas, telas… Así como la combinación de todos ellos a la vez”, aclara.

Otra modalidad es la de los libros intervenidos o reciclados. Como si de un país en crisis se tratara, el artista toma un libro convencional de la editorial que sea y lo rescata, es decir, interviene artísticamente en dicho ejemplar, aportando sobre el mismo su impronta personal.

joyas artísticas En general, el libro de artista suele ser una pieza única y original, pero también cabe la posibilidad de la edición limitada (tiradas que varían entre cinco y mil ejemplares), sobre todo en aquellas piezas que contienen grabados y creaciones de otras técnicas gráficas. “Es muy difícil reproducir un libro de artista original, donde el autor ha trabajado cada página de su puño y letra”, justifica De la Fuente.

Por la misma razón, el precio de estas exclusivas piezas de arte suele ser elevado. De acuerdo a la galerista, el precio de un libro de artista oscila entre 800 y 6.000 euros, si bien todo depende de la fama y trayectoria del artista, así como de las características de la obra en sí (tamaño, materiales, etc.). “El 90% de los artistas que conozco poseen obras de este tipo, lo que ocurre es que no suelen exponerlas al público y, al tratarse de algo tan personal, les cuesta mucho desprenderse de ellas”, revela.

A la dificultad de su comercialización hay que sumarle el hecho de que en la actualidad existen “muy pocos coleccionistas de este tipo de obras”, según reconoce De la Fuente. Pese a ello, confía que en que el coleccionismo repunte a medida que el libro de artista se popularice, sobre todo en el caso de autores consagrados. “Se trata de algo muy personal del trabajo de un artista, son joyas artísticas que el coleccionista sabrá apreciar”, afirma.

Desde su fundación en 1996, la galería y taller Arteko “siempre” ha promovido el libro de artista. “Ante el auge del ebook (libro electrónico) y el resto de nuevas tecnologías, creo que el libro de artista es lo que nos quedará de la concepción del libro de papel tradicional, puesto que se trata de obras que no se pueden digitalizar”, mantiene la galerista.

libros-objeto Por otro lado, los libros de artista pueden estar destinados a la lectura… o no. En la línea de lo que hoy se conoce como poesía visual, también existe la figura del libro-objeto. De carácter más conceptual, predomina la escultura sobre la palabra escrita. La I Feria del Libro de Artista, organizada por la asociación Más que libros y celebrada el pasado mes de junio en Madrid, mostró varios ejemplos de este tipo de obras. Sin ir más lejos, los responsables de la galería Arteko y Encuadernaciones Lumar participaron en esta muestra con una selección de libros de artista, compuesta por piezas de autores como Eduardo Chillida, Andrés Nagel y José Belmonte -entre otros muchos autores vascos-, así como obras propias.

Una de las piezas más curiosas de Arteko y Lumar es Blog de artista, un peculiar libro cuyas páginas están compuestas de pizarra. “Es un guiño al pasado, hemos retomado un material antiguo -miles escribíamos en estas pequeñas pizarras que llevábamos en la cartera al igual que los escolares de ahora portan el cuaderno ¡y el ordenador! en su mochila- y los hemos actualizado, con un punto de ironía. Simplemente queríamos mostrar que es posible hacer arte con un material tan arcaico como la pizarra”, explica Barrios, quien también expuso otras obras propias como un libro de aforismos de Ramón Eder y litografías de Raúl Urrutikoetxea con una original cubierta. “El libro está cubierto por una hilera de piezas de cerámica roja, que a la vez es flexible, de modo que se puede abrir y cerrar como un libro convencional o se puede jugar con él y adoptar otras formas”, señala su autor.

Entre otras muchas obras, cabe destacar las de la artista donostiarra Isabel Herguera -cuyo corto de animación Sobre la relatividad se basa precisamente en los libros expuestos en la feria de Madrid-; así como las de Dora Salazar, Marijose Recalde, Luisa Chillida, José Luis Zumeta y Detritus, cuyo libro cubierto de desechos de pastillas despertó la atención de los visitantes. “Con unos cien expositores, la oferta de esta primera feria ha sido inconmensurable. Podías estar horas y horas contemplando las obras. Una cita esperanzadora para los amantes de los libros de artista”, resume Barrios. Tanto él como De la Fuente esperan que iniciativas como las de Más que libros sirvan para dar a conocer entre el gran público esta disciplina artística, de la que consideran precursores a Marcel Duchamp y, a nivel estatal, José Emilio Antón, Gloria Picazo y Carmen Rodríguez Perales. En Euskadi, Barrios considera pionero al fallecido Agustín Ardanaz, quien fuera profesor de Bellas Artes de la UPV/EHU en el campus de Leioa.

Fuente: Deia

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