Internet a la conquista de las letras

Don Quijote, en su discurso sobre las armas y las letras, puso a las primeras por encima de las segundas. «Porque el fin de estas es traer y mantener la paz entre los hombres». Debates al margen, resulta patente que en la batalla por hacerse un hueco en el mundo editorial, Internet se presenta como una de las armas más recurrentes. Cada vez es más difícil publicar y en un momento en que solo en España se editan más de 70.000 títulos al año, editoriales consolidadas echan el cierre; quien envía un manuscrito a una editorial independiente como Periférica se encontrara con un panorama poco esperanzador: programación cerrada hasta 2015 y unos 800 textos en cola, que se leen por riguroso orden de llegada.
Ante esa perspectiva, no son pocos los escritores que intentan sacarse las castañas del fuego por ellos mismos, con ayuda de Internet. Uno de ellos es Javier Díaz Húder que tras una carrera continuada de casi veinte años publicando en editoriales de referencia se ha visto, de un modo abrupto, fuera del circuito. «La editorial ha decidido no publicar tiradas inferiores a los 100.000 ejemplares y para ello buscaremos autores conocidos donde sea. Autores que tengan gancho para los críticos importantes». Esa fue la negativa, cuenta este autor de novela histórica, que recibió de la última editorial con la que trabajó.
Compuesto y sin editorial, no cayó en el desánimo y optó por abrirse nuevas puertas. Tras una breve experiencia en Bubok no del todo satisfactoria, optó por colocar toda su obra en su web, en PDF, accesible a cualquiera, para convencerse después que la mejor opción era ofrecerla en una plataforma de referencia en la compra de e-books: Amazon. «Lo que más me interesa son los lectores. Que el producto de tu imaginación llegue a tus semejantes, y saber que les agradan las historias que cuentas, es una satisfacción enorme», asegura.
El caso de Amelia Noguera ilustra la situación de poder en que se mueven las grandes editoriales, y cómo Internet sirve para romper esas limitaciones. Publicó su primera novela, ‘Escrita en tu nombre’, directamente en Amazon, tras obtener el ‘no’ por respuesta en todas las editoriales a las que envió su manuscrito. Escribió una segunda, ‘La pintora de estrellas’, con una impronta más comercial, consciente de las preferencias editoriales y del público, y logró con ello despertar el interés de un sello. Pero pasó un año sin que la autora recibiera una respuesta. Además, y sin que la escritora haga valoración alguna, en ese tiempo la editorial publicó una novela de temática muy parecida escrita por una firma habitual de la casa. «Me dijeron que no iban a publicar una casi igual», cuenta Noguera, que confiesa que lo que más le molestó fue ese tiempo de espera. «Te secuestran un manuscrito y luego no te avisan de nada», se lamenta.
De ahí que se lanzara a Amazon como atajo para llegar a los lectores. «Me gusta la idea de publicar en papel, y es lo que realmente quiero», dice, «pero mientras ese momento llega no quiero renunciar a que me lea la gente». Para Noguera, el papel sigue siendo el medio más consolidado para la difusión de la literatura; se sirve de Internet como «escaparate» de sus obras, y como un modo de que sus lectores cercanos conozcan su obra y opinen sobre ella. El papel del lector cobra especial importancia en la red, ya que en un medio abierto a todo el mundo, sin filtros, las elecciones de los lectores tienen algo de labor editorial. En el caso de Amelia Noguera, provocaron que su primera novela se mantuviera durante 70 días en la lista de las más vendidos.
Eso sí, se necesita vender mucho para que la fórmula resulte rentable. Los pioneros en la lectura digital se forjaron en Estados Unidos, y pronto se estableció, de manera natural, una tendencia a los precios bajos. Teniendo en cuenta que no hay intermediarios, los más vendidos apenas costaban unos pocos dólares, un sistema de precios al que el público español responde, y no al que quieren establecer las editoriales. «Vender en España por más de un euro es muy difícil», asegura esta autora.
Si bien en los dos casos anteriores el salto a Internet vino algo forzado por las circunstancias, Elisabeth García Iborra ha hecho una apuesta consciente y decidida por internet como aliado editorial. En su currículo cuenta con varias obras publicadas, de las que algunas han recibido la etiqueta de ‘best-sellers’, como ‘Anécdotas de enfermeras’, que vendió más de 50.000 ejemplares y que Mondadori ha vuelto a poner en las librerías en formato bolsillo.
Ha escrito por encargo, a veces con seudónimo, y durante años ha vivido de los libros que le pedían. Pero publicar los propios ya es otra cosa. Así lo comprobó cuando vio que no acababan de decidirse con un proyecto que les presentó, una aventura alrededor del mundo desde la perspectiva femenina, animando a las mujeres a perder el miedo a viajar solas. «Ante las reticencias de las editoriales, decidí autopublicarlo, no quería que se quedara allí», cuenta que optó por la plataforma liibook.com para colocar este título. La eligió frente a otras ya que permite que el autor se lleve el 100% de los ingresos por cada ejemplar vendido, puesto que la web se financia con sus sistema de créditos que abonan los lectores. Además, como Bubok, permite la edición en papel bajo demanda, algo que la autora considera muy importante. De hecho, considera que la cultura digital en España todavía no está muy arraigada en los lectores.
El libro, ‘La vuelta al mundo de Lizzy Fog’, ya disponible como e-book, cuesta 3 euros en este formato, y costará algo más de diez en el soporte papel que prepara la web en la que lo tiene alojado. Cuando esté disponible, la autora pondrá en marcha la estrategia promocional, que quiere encarar como si un libro tradicional se tratara.
Saber vender
García Iborra sabe lo que es vender. Sus libros sobre anécdotas profesionales estuvieron más de un año en las listas de los más vendidos. Considera que en Internet se puede lograr algo parecido, siendo además tu propio jefe. Con la mediación editorial, el autor percibe el 10% de cada ejemplar, es decir menos de 2 euros en un libro que cuesta 18. En Internet, su libro cuesta 3 euros, que irán directamente a su bolsillo.
Fuente: Hoy
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