Comprar un e-book… Tu primera experiencia

La primera adquisición de un libro electrónico en España es como protagonizar un videojuego. El comprador neófito navega por varias pantallas hasta superar la prueba. Simulamos la primera compra con una lectora emperrada en tener su primer `e-book´. Tarda unos 45 minutos en descargarse `El Capitán Alatriste´ en digital. En su librería física, lo tendría en 10 minutos. Si hubiera sido un billete de avión, en apenas cinco minutos tendría su tarjeta de embarque emitida por cualquier agencia de viajes `online´.

María usa habitualmente correo electrónico, compra billetes de avión por internet, tiene perfil en Facebook, acaba de abrir una cuenta de Twitter y desde hoy dispone de un lector de libros electrónicos. Ahora quiere comprar su primer e-book. Hoy tiene el día libre, así que tiene tiempo. Son las 10.00 horas de la mañana. Cronometramos su primera experiencia.

Así, entra en una librería online especializada. Accede a la pestaña “e-book” y busca El Capitán Alatriste, de Arturo Pérez-Reverte. El escritor presenta en breve su séptima entrega y María quiere la primera novela digital de la saga. En la web de la librería, debajo de la foto de la portada del libro, María ve dos enlaces informativos. Comienza su aventura. La seguimos paso a paso, anotando sus impresiones.

El primer enlace le advierte de que tiene que comprobar si su dispositivo de lectura electrónica es compatible. Descubre que el libro digital que se va a descargar (en formato e-pub) no funciona ni con iPad, ni con iPhone ni con Kindle. Sólo aparece un listado de modelos de e-readers que soportan el DRM (sistema anti-copia) de Adobe Digital Edition. El suyo es uno de ellos. María respira aliviada.

Este programa de Adobe sería algo así como una biblioteca digital que permite almacenar y gestionar tus e-books, como si fueran archivos de tu explorador de Windows, de decimos a María.

El segundo enlace que María pincha bajo la portada del libro de Reverte es aún más kafkiano. Son casi dos folios en los cuales la librería online detalla cómo descargar y leer un e-book con Adobe y DRM, los pasos a seguir y los posibles fallos que podría dar la instalación de dicho programa. Entre las recomendaciones, aparece una algo insólita: María quizás deba desactivar su antivirus para descargar Adobe Edition.

María lleva más de cinco minutos leyendo instrucciones de un producto que aún no ha podido comprar, cuando normalmente es al revés: se adquiere el producto y luego lees las instrucciones de uso, como así le pasó con su e-reader. Con el e-book, parece que la secuencia es a la inversa.

Ella quería comprarse una novela electrónica para tener un comportamiento más sostenible, pero imprime las instrucciones, por si acaso. Desde que accedió a la librería online hasta este momento, ya han pasado más de 15 minutos. Son las 10.16 horas. María pincha en el enlace de Adobe para descargase el programa. Y luego se asusta, como cualquier usuario que viera este mensaje.

“Esta aplicación puede leer y escribir archivos en el sistema. La instalación de la aplicación puede suponer un riesgo para el equipo”, reza debajo del botón de descarga de Adobe Edition.

María llama a un amigo informático. “No pasa nada, es una advertencia estándar. Puedes descargarlo”, le dice. Sin embargo, antes de la descarga, tiene que darse de alta, crear un ID (registro de usuario) de Adobe y llenar un cuestionario con sus datos. Ella sólo quería comprar un e-book y ya ha pasado por varias pantallas y dos webs: incluso ha dado sus datos a otra empresa que no es la librería online: “Inaudito”, nos comenta.

Por fin, se descarga el programa: son 9,6 megas que se suben al disco duro de su ordenador portátil. Es rápido, apenas tarda unos minutos la descarga: “Menos mal”, nos dice María. Ahora, con el Edition activado debe autorizar el equipo para que cuando compre el e-book sólo pueda leerlo en el ordenador o en su e-reader.

María lleva 10 fases para comprar su primer libro digital. Se siente como un personaje de videojuego, pasando de pantalla en pantalla. Son las 10.27 horas. Sale de Adobe y entra de nuevo en la página de la librería online.

Añade al carrito de la compra el e-book de Reverte. Son 9,99 euros, frente a los 19,5 euros del libro en papel, libro que, tal vez, si hubiera ido a la librería de al lado de su casa podría tener en 10 minutos si hubiera existencias.

Sin embargo, llegado este momento, ya es una cuestión de cabezonería. Le preguntamos si desea desistir y suspender el experimento. “¡¡¡Quiero un e-book y voy a comprar mi primer e-book!!!”, nos grita frente al ordenador. Pulsa el botón de comprar.

La librería online le recuerda que tiene que registrarse primero como cliente. “Como cuando me compro un billete de avión: es normal”, refunfuña María. Entonces da sus datos -otra vez-, respetando los campos obligatorios. Son ya las 10.30 horas.

Una vez registrada en la librería online, regresa a la ficha de la primera novela de Alatriste. Introduce los dígitos de su tarjeta de crédito y ejecuta la compra. Una nueva pantalla le devuelve un enlace para descargar su libro electrónico. Dicho enlace apunta hacia Libranda, la plataforma de venta de libros digitales creada por varias editoriales españolas.

La descarga se realiza en menos de un minuto y ya tiene disponible la novela en su interface de Adobe Edition. “Menos mal”, piensa María. Ahora, sólo le queda trasladar el archivo a su e-reader. Dicho y hecho. Ya lo puede leer en ambos dispositivos. Prueba superada. Son las 10.46 horas. María ha tardado más de 45 minutos en realizar su primera adquisición de un e-book.

Entonces, María curiosea por la página de Libranda. Allí descubre que si hubiéramos querido leer el e-book en dispositivos como iPad o Kindle tendríamos que realizar otro paso más dentro del proceso, pero no en la librería online donde lo ha comprado: allí no es posible. Sólo El Corte Inglés, Fnac, Popular Libros y eBooki permiten que te descargues una aplicación adicional para poder leer en estos formatos.

Justo al lado de estas indicaciones, en la parte derecha de la web de Libranda, María ve un vídeo. Se titula ¿Cómo comprar un libro electrónico con DRM? Dicho vídeo le informa de que este proceso es “fácil e intuitivo” y que el paso por Adobe sólo se realiza una vez y que el resto de compras son inmediatas.

“Menos mal que sólo habría que hacerlo la primera vez. Lo que me parece una tomadura de pelo es que el vídeo te diga que tardas menos de tres minutos, cuando no es verdad: yo he tardado más de media hora”, se enfada María.

Esta lectora ya tiene su primer e-book. La segunda compra será más rápida. ¿Hubiera desistido de comprar su primer libro electrónico si no fuera tan testaruda? “Seguramente”, responde María.

Luego, le preguntamos cuánto tarda normalmente en reservar y comprar un billete de avión o de tren en internet. Ella duda, pero contesta: “Unos cinco minutos, o diez, como máximo, si tiene que imprimir la tarjeta de embarque. Mi impresora es algo lenta”, recuerda.

Le decimos que haga dicha simulación. Efectivamente: tardaría menos de cinco minutos, además del tiempo en la impresión posterior. Era una hipotética compra de un billete a Nueva York.

En cambio, para su primer libro electrónico ha perdido más de 45 minutos de su tiempo. ¿Quieres intentar una segunda de compra de un e-book para que veas que es más rápida?, le insistimos.

“Hoy no, estoy agotada y es mi día libre”, nos explica. Y finalizamos el experimento.

Fuente: La Información

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