El libro de La Casa de Jovellanos

Manuel Abol-Brason recopila documentos del archivo de Mohías para retratar el devenir de la familia del ilustrado desde el siglo XVI hasta el XIX.

Documentos escogidos de la Casa de Jovellanos en el Archivo de Mohías’. Ese es el título del libro que mañana se presenta en el Museo Casa Natal de Jovellanos (19.30 horas) y que oculta un sinfín de nuevos saberes sobre lo que supuso la Casa de Jovellanos desde el siglo XVI hasta el XIX. El profesor de Historia del Derecho de la Universidad de Oviedo Manuel Abol-Brasón Álvarez-Tamargo ha sido el encargado de seleccionar y transcribir unos documentos que aportan luz sobre lo que fue en el devenir de los siglos la histórica familia gijonesa.

Más de un centenar de documentos del archivo de la Casa de Jovellanos de Gijón que hoy se conservan en el Palacio de Mohías (Navia) se incluyen en este trabajo realizado a partir de las reproducciones fotográficas de la documentación que en su día hizo el padre Patac.
No se editan negro sobre blanco las transcripciones de todos los documentos, sino los que se han considerado más interesadas para trazar ese perfil familiar. «Se han elegido los documentos más expresivos para conocer cómo funcionó durante siglos la familia Jovellanos, cómo fue la fundación del mayorazgo y su funcionamiento, las escrituras de dote, algunas cartas familiares», detalla Abol-Brasol, que firma el estudio introductorio del volumen.
Un año de trabajo tiene tras de sí este volumen que revela muy distintos aspectos de la familia del gran prócer gijonés: «Era una familia tradicional, de la alta nobleza de la comarca, económicamente bien -aunque en el siglo XVIII empieza a notarse que como eran muchos hermanos hubo ciertos apuros-, y sus miembros eran muy afectos al tribunal de la Inquisición y muy afectivos entre ellos», señala el investigador. Era, en pocas palabras, una familia de la alta nobleza al uso del momento.
Si bien el estudio arranca en el siglo XVI, no olvida Abol-Brasón que el origen de la familia, la casa de la Vega, es montañés -como su escudo- y que allá por el siglo XIV anduvo metida en guerras en favor de Enrique II y que su condición de vencedora en las contiendas la colocó en una posición sobresaliente. Tampoco deja de lado en su estudio el detalle de los dos ramas familiares, la de Jovellanos y la casa de los Ramírez de Jove.
El trabajo incluye incluso un árbol genealógico de una familia en que hubo un buen número de monjas de cluasura. «Se descubre, frente a la imagen más secularizada de Jovellanos, que hubo ciertos arrestos de misticismo», indica el investigador.
De todos esos y otros muchos más detalles familiares hablará Manuel Abol-Brasol precisamente en la Casa Jovellanos para presentar un trabajo que, en cierta forma, es la primera historia general de la familia que alumbró a una de las mentes más claras del siglo XVIII español.
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