La influencia policíaca de Borges se extiende desde Argentina a China

La influencia del escritor Jorge Luis Borges en la novela policíaca abarca desde Argentina hasta China, según reconocieron en un coloquio dos de los literatos más brillantes de ambos países, Guillermo Martínez y A Yi.

“Cuando estaba aprendiendo a escribir ficción, leí mucho sobre Borges y sobre la literatura latinoamericana. Soy un gran aficionado a Borges, para mí es como una droga”, señaló A Yi durante el diálogo “Intrigas Literarias” que mantuvo con Martínez en la sede del Instituto Cervantes de Pekín.

Al joven talento chino y al consagrado autor argentino los une la influencia borgeana y la intersección del suspense y la filosofía en sus obras.

Imbuido también por Camus y Kafka, A Yi (Jiangxi, 1976) condensa sus cinco años como policía en los cuentos cortos de “Historias grises” o “El pájaro me vio”, éxitos de ventas en su país, donde prepara su nueva obra, “Gato y ratón”, que verá la luz en agosto.

“No considero que Guillermo sea un autor de novela policíaca”, señaló a Efe A Yi, mientras portaba dos de las obras de Martínez traducidas al chino en sus manos, “La muerte lenta de Luciana B.” y “Acerca de Roderer”.

La obra de Martínez “es más similar a la de Borges, tiene un nivel intelectual superior al de la mayoría de obras literarias”, consideró tras confesar su fascinación por los laberintos en la obra de Jorge Luis Borges (Buenos Aires, 1899-1986).

Parte de la obra del Premio Nobel argentino ha sido traducida al chino por el profesor Wang Yongnian, como “El Aleph”, “Ficciones” u “Obras completas”, en total de catorce textos, en los que el laberinto aparece de forma recurrente en cuentos como “El jardín de los senderos que se bifurcan”, “La biblioteca de Babel” o “Los inmortales”.

“Me parece que Borges es como un acróbata chino, con todos esos elementos en el aire. Traté de distanciarme de él para crear mi propio estilo, pero incluso hoy cuando encuentro un libro suyo no puedo evitar comprarlo”, reconoce A Yi, quien cambió abandonó su puesto de policía por la literatura.

La influencia borgeana se ha extendido a otros escritores como Yu Hua (Hangzhou, 1960), uno de los más conocidos autores contemporáneos chinos.

Reconoce A Yi haber devorado los libros de Agatha Christie, pero alude también a un género policíaco chino que arranca en la obra del siglo XVIII “Los tres asesinatos resueltos por el juez Di” (“Di Gong An”), sobre los misteriosos homicidios que precedieron a la investidura de la emperatriz Wu Zetian en 690 (dinastía Tang).

Guillermo Martínez (Bahía Blanca, 1962) se muestra de acuerdo con A Yi en que él no es un escritor de novela policíaca, “en todo caso -dice- de suspense”, a pesar de ser “Crímenes imperceptibles”, llevada al cine por el realizador español Álex de la Iglesia, su novela más conocida.

“Los lectores toman mis obras como novelas policiacas sin detenerse en detalle en las teorías filosóficas o matemáticas que aparecen en ellas”, señaló a Efe Martínez para explicar una fascinación por el acertijo y el ilusionismo presente también a Asia.

De hecho, el escritor y también matemático, que visita China para promocionar la traducción de su última novela, “La muerte lenta de Luciana B.” (Shanghai 99), ha participado en un taller de género negro, “Tinta asesina”.

El foro ha servido también de marco para comparar trayectorias con el también autor y matemático turinés Paolo Giordano (1982), autor de “La soledad de los números primos”, dentro del Festival de Literatura Bookworm.

Para el argentino, la inevitable influencia de Borges se remonta a su infancia, ya que era uno de los autores favoritos de sus padres, luego lo releyó como “a un maestro” al iniciar su carrera literaria y en 2003 escribió “Borges y las matemáticas”, sobre elementos de inspiración matemática en la obra borgeana.

“Hay muchos escritores argentinos que sienten la figura de Borges como un peso. En mi caso es un desafío que hay que superar en la literatura argentina”, indicó Martínez, que este año publicará su nueva obra, una novela erótica sin asesinatos ni matemáticas.

El prosista argentino, que recurre a algunos elementos chinos en “Luciana B.”, como los hexagramas del oráculo I Ching o un misterioso pirómano chino, se muestra impresionado en su primer viaje a Asia y encuentra en China elementos literarios como el escenario modernista del Hotel de la Paz en Shanghái y “la incomprensión absoluta del idioma”.

Fuente:  Yahoo (Marga Zambrana)

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