Se cumplen 556 años de la primera Biblia impresa

El 23 de febrero de 1455 Johannes Gutenberg imprime su primer libro.

Hoy se cumplen 556 años desde que el alemán Johannes Gutenberg estampase la primera copia de la Biblia a través de su mejorada y perfeccionada técnica de la imprenta. De hecho, y pese a que el nombre de Gutenberg ha quedado en la memoria de todos asociado a la invención de este mecanismo revolucionario, lo cierto es que la imprenta surgió siglos antes en lo que hoy se conoce como China.

En la Alta Edad Media las llamadas xilografías eran utilizadas de manera más o menos usual para realizar panfletos de diversa índole. Las xilografías se realizaban con una tabla de madera, donde se incluían los dibujos o letras trabajados en huecos. Seguidamente se colocaba la tabla en una mesa también de madera, aplicándose después el papel y fijando la tinta con un rodillo. Un proceso costoso y lento que cambió cuando Gutenberg se propuso hacer lo mismo pero de manera mucho más acelerada. Y ese fue precisamente su acierto: perfeccionar el proceso para extraer muchas copias en muy poco tiempo.

¿Qué cómo lo hizo? Desechando las tablillas de madera, de uso limitado, para confeccionar moldes de madera rellenos de hierro. Un avance cualitativo y cuantitativo que inauguraría una auténtica revolución en Europa para luego trasladarse al resto del mundo. Es la llamada “Edad de la imprenta”. Para iniciar el que sería el más costoso y gran proyecto de su vida, Gutenberg decidió imprimir 150 copias de la Biblia. Para ello hubo de recurrir a diversos prestamistas, pues el dinero no le alcanzaba. Durante el proceso contó con la ayuda de su sobrino y pupilo Peter Schoffer, quien realmente llevaría el negocio de la imprenta hasta sus cotas más altas. Y es que su inversor, Johann Fust, acabaría por confiar en Schoffer y dejar de lado a Gutenberg que, desgastado y frustrado por la falta de financiación, abandonaría el mundo de la imprenta arruinado.

La imprenta quitaría trabajo a monjes y frailes, que eran los que, hasta la fecha, realizaban copias manuscritas de la Biblia. Verdaderas obras de arte en las que cada uno de los escribanos imprimía su sello personal en las ornamentaciones, que recorrían cada una de las páginas. De hecho, en ocasiones la elaboración de una de estas biblias podría tardar hasta diez años en darse por acabada. Schoffer finalmente consiguió vender a muy buen precio las 150 biblias impresas a las altas instancias de la Iglesia católica. Pero el ingenio de Gutenberg haría mucho por la democratización de la palabra en un tiempo en que el acceso a la cultura era totalmente reducido.

Fuente: Qliteratura

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