La novela ‘Contra el cielo’ rinde homenaje a los asesinados y sus familiares “en el mal llamado ‘conflicto vasco'”

Refleja la lucha de un padre por demostrar que su hija no pertenece a una banda terrorista tras morir en una explosión con dos terroristas.

El escritor Salvador Robles rinde un homenaje en su novela ‘Contra el cielo’ (Editorial Paréntesis) a los asesinados y sus familiares “en el mal llamado ‘conflicto vasco'” y a los que, “ante la injusticia, durante los ‘años de plomo’, nunca miraron hacia el otro lado”.

En una entrevista concedida a Europa Press, Robles explica que la novela se ubica en “un ambiente de miseria moral”, puesto que “en el País Vasco ha habido víctimas que han muerto por el coraje y la dignidad”.

Así, aunque el protagonista de la novela, un librero conocido como Rubén Levi, es de “ficción”, ha habido “varios libreros en el País Vasco que han pasado por las amenazas terroristas”, de manera que “cualquier parecido con la realidad, aquí no es casualidad”, manifiesta el autor, quien indica que “mucha gente se verá reflejada en la novela”, que narra una historia en “los ‘años de plomo’, en los que ha habido muchas personas amenazadas, como empresarios, políticos o concejales de pueblos pequeños que necesitaban escolta y no podían ni abrir el buzón de las cartas”.

En este sentido, el germen de la novela está unido a un suceso que vivió Salvador Robles, quien desde la infancia ubicó su residencia en Bilbao, y en esta ciudad “hace unos diez años” cerca de su casa “estalló un coche fulminantemente con tres terroristas dentro que llevaban explosivos para cometer un atentado”. Tras ello, “el edificio donde vivo se estremeció y desde el principio supimos que era un atentado y no que había estallado una bombona”, porque, afirma, “en aquella época vivíamos en el horror sin darnos cuenta”.

Ante este hecho, el autor se pregunta, “¿qué pasaría si dentro del coche uno de los terroristas no lo fuera?”, después de que el Ministerio del Interior y los medios de comunicación atribuyeron “de inmediato la pertenencia a la banda terrorista de los tres ocupantes del coche”. Así, Robles se imagina que “la chica que viajaba dentro del vehículo no era terrorista y era hija de un librero”, Rubén Levi.

De este modo, el protagonista, “viudo, sin hija y víctima de la opinión pública por la atribución a la banda, lucha para reponer el nombre de su hija sin pruebas y lo único que tiene es el amor de padre”. Así, “en medio del dolor saca fuerzas de flaqueza para demostrar que su hija de 23 años no era terrorista”, precisa Robles, quien asegura que el lector “no sabe hasta el final si pertenece a la banda o no”.

No en vano, en su “particular odisea” atraviesa “momentos de duda y se hunde y desfallece en su lucha”, porque “llega a pensar que no sólo pierde a una hija sino que ha engendrado a una terrorista”, algo que, según indica el escritor, “es la miseria moral”. En dicha travesía se cruza la periodista Alicia Ramos, quien “queda hechizada de Rubén y le ayuda a saber la verdad sobre su hija Ainara, que en vasco significa golondrina”.

A ello se une el marco de la novela, “un país dividido en dos bandos irreconciliables –independentistas y estatales–“, de tal forma que “tras la tragedia los clientes no nacionalistas de la librería ‘Libre Albedrío’ le dan la espalda a Rubén porque consideran a su hija una terrorista, mientras que los nacionalistas empiezan a entrar en el comercio”. Además, “la vuelta de tuerca es que la familia de la mujer de Levi era nacionalista”, algo que Robles califica de “normal y habitual en el País Vasco con familias divididas”.

“POCO RIGOR” DE LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN

En el trato de la explosión del coche, Salvador Robles insiste en el “poco rigor” de los medios de comunicación, de modo que “la prensa titula la noticia con la muerte de tres presuntos terroristas” y el autor se pregunta “¿cómo se limpia el nombre de cualquiera de ellos si no es terrorista, así como su honorabilidad que ha quedado destruida?”.

En este caso, “no se puede arreglar con un comunicado”, asevera Robles, quien precisa que “la prensa hace mezcolanzas y tiene su parte de responsabilidad, porque aunque trabaja al día y añade presunto, ya está todo dicho”, de modo que “no puede hacer nada con un padre que se encuentra en esta situación, que tiene que demostrar la inocencia de su hija muerta, el mundo al revés”.

Así, para subsanar la noticia “precisamente es una periodista la que busca la verdad y queda hechizada y admirada por la compasión del padre, con quien se identifica en la causa para redimirse ella asimismo, encarnando así el rigor que debería ser el periodismo de investigación”.

Mientras tanto, el nombre de la joven Ainara ha quedado “unido a la sangre y al asesinato”, algo por el que padre lucha por su hija con “la palabra para restituir su nombre, su vehemencia es verbal y trata de redimir a su hija con el amor, como deberíamos hacer todo los vascos”.

La novela ‘Contra el cielo’, que “perfectamente podría ser realidad”, mezcla “la intriga, la tragedia y el romanticismo” y localiza los hechos en Villa del Norte, un pueblo imaginario, pero “con el que cualquier ciudad vasca puede identificarse”, si bien “un uruguayo que ha leído la novela comenta que podría situar los hechos en su país”. Por lo tanto, Salvador Robles defiende “la universalidad de su novela, en la que juego limpio con el lector y no me saco nada de la manga”.

Fuente: Que

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