La Biblioteca Pública empieza a prestar miniordenadores portátiles

A dos sillas de distancia de un hombre con apariencia de jubilado que echa la mañana diseccionando el HOY, está Francisco, atareado en familiarizarse con el ‘netbook’.
El hogar común de los dos es la sala de lectura de la Biblioteca Pública Antonio Rodríguez Moñino/María Brey, uno de los pocos sitios en los que es posible ver juntos y en armonía a adolescentes enganchados al ‘Messenger’ y jubilados sin prisa. En ese espacio, unos -los que se han movido con espabilo- leen las noticias en papel, y a dos pasos, una fila de jóvenes repasa su mundo frente a la pantalla de un ordenador. Podría pensarse que estos últimos son, básicamente, los destinatarios del nuevo servicio que ofrece la Biblioteca, un lugar felizmente repleto a menudo, pero José Luis Lázaro lo desmiente. «El sentir de todo esto es capacitar a cuantos más usuarios mejor en el uso de las tecnologías de la información», resume él, trabajador de este espacio de cultura, silencio y pausa que acaba de dar un paso al frente para subirse al carro de la modernidad.
Red.es y la Junta
Desde el pasado día 1, la Biblioteca Pública, además de libros, cedés o deuvedés, presta también mini ordenadores portátiles. O lo que es lo mismo, ‘netbooks’. En esencia, son portátiles como los que existen en el mercado desde hace años, pero de tamaño reducido. En concreto, el modelo Mini 5103 de Hewlett Packard.
La novedad es fruto del convenio firmado entre la entidad pública empresarial Red.es y la consejería de Economía, Comercio e Innovación de la Junta de Extremadura, y forma parte del proyecto Tic-Tac, que pretende popularizar el uso de las nuevas tecnologías de la información -lo que los informes oficiales han bautizado como TICs- entre los ciudadanos de la región. Merced a este acuerdo, en las próximas semanas estarán también disponibles en la Rodríguez Moñino/María Brey tres puestos informáticos para personas con discapacidad. Y es probable que también acaben llegando varios e-books, los dispositivos electrónicos de lectura. De momento habrá que esperar, ya que este último es un proyecto piloto del Ministerio de Cultura, que lo ha puesto en marcha sólo en unas pocas ciudades españolas, entre ellas Mérida.
La realidad desde el día 1 es el préstamo de ‘netbooks’, que tiene unas reglas diferentes a las que rigen para los libros o el material audiovisual. Pueden acceder a este servicio todos los mayores de 14 años con el carné de usuario activo, aunque antes del primer préstamo tendrán que firmar un documento de acreditación y aceptación de las normas de uso. Los mini ordenadores no se pueden sacar del edificio de la Biblioteca -hay libertad de movimientos dentro de ella, a excepción de la sala infantil-, y el préstamo es por horas, durante toda la mañana o toda la tarde en el horario de apertura del centro, aunque hay que devolver los aparatos media hora antes del cierre. Esto es, de 9.30 a 13 horas y de 17 a 19.30 de lunes a viernes y de 9 a 13.30, y de 17 a 20.30 los sábados y domingos.
Los equipos se prestan con el maletín y un ratón óptico, y si el usuario lo pide, también con un lector de tarjetas multiformato, otro de DNI electrónico y unos auriculares con micrófono. Disponen de un software de ofimática básico (Openoffice), el sistema operativo Unbutu (software libre) y conexión wifi (sin cables). De hecho, se puede navegar por Internet a través de la red de la Biblioteca, aunque antes de hacerlo por primera vez hay que registrarse presencialmente. Al hacerlo, se obtiene la contraseña para acceder a la wifi, una clave que tienen todos y cada uno de los jóvenes y no tan jóvenes a los que es tan frecuente ver a la puerta de la dotación cultural casi a cualquier hora del día.
Cuidado con la información
Tras cada préstamo, las máquinas se restauran -algo similar al reinicio-, y el usuario no puede guardar en ellas ningún tipo de información, por lo que ha de tener la precaución de llevar una memoria USB -los conocidos también como pen drive- o enviar a una dirección de correo electrónico el material que quiera conservar. Además, como medida de seguridad, cada vez que se presta uno de estos ordenadores, al usuario se le pide el DNI.
Como en las demás modalidades de préstamo, hay sanciones para quienes incumplen las reglas. La devolución con retraso o habiendo efectuado cambios en el software está considerada como infracción leve, castigada con una suspensión del uso de los servicios bibliotecarios durante una semana, ampliable a dos si se reincide.
Son faltas graves, sancionadas con la prohibición de cualquier préstamo durante un mes, dañar los equipos o sacarlos del edificio; y se considera muy grave no devolver el portátil. Esto último implica la obligación de proporcionar un aparato de similares características antes de que pase un mes, al margen de las medidas legales que adopte la dirección.
Fuente: Hoy
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